jueves, 25 de agosto de 2016

Puente del 9 de Octubre de 2015

El verano pasó demasiado despacio después de las vacaciones, tuvimos alguna escapada a la playa en horas de menos calor, pero aun así yo no quería salir mucho de casa, me veo vieja y el calor me ralentiza más todavía. Pero por fín llegó Octubre y mis amos me llevaron de escapada a los madriles.

Destino: Aranjuez (Madrid)
Precio camping: 18€/noche (ACSI)
Duración: 5 días (Del 8 al 12 de Octubre de 2014)

Salimos el jueves 8 a las 17h, esperamos a mi ama con la caravana en la puerta del trabajo y nos fuimos directos sin perder ni un segundo para poder llegar al camping antes de que cerraran, y menos mal porque llegamos solo 10 minutos antes!

Era de noche y no se veía muy bien, pero como teníamos estudiado el camping y habíamos leído opiniones, elegimos parcela por zona. Mientras yo cenaba, mis amos metieron la caravana y la prepararon para pasar la noche pero sin montar nada más. Cenaron dentro (además de frío hacía una peste para morirse, aunque si os digo la verdad a mí las cacas de caballo me gustan...) y después de un paseo con mi amo, nos acostamos todos.

El día siguiente lo dedicamos a acabar de montar (toldo, sillas y mesa, cocina...), y a pasear por Aranjuez. Habían muchos sitios cerrados por el temporal que hubo en verano, pero aún así nos gustó. 

La preparación de la comida fue un poco histérica. A ver, que estamos acostumbrados a ir de camping, sabemos que es la naturaleza y bichos hay siempre, cosa que a mí me encanta porque me entretengo con una hormiga, pero claro, tanto caballo cerca (al lado está el centro hípico, de ahí también el olor) pues os podéis imaginar las moscas que se acercaron a la olla. Mi amo espantando moscas para que mi ama pudiera acabar de hacer la comida mientras daba saltos porque se le pegaban al cuerpo. Lo que os diga, momento histérico.

Sobra decir que se metieron dentro a comer porque hubiera sido imposible hacerlo fuera. Nunca habíamos visto tanta mosca junta, nunca!


Por la tarde también nos fuimos a pasear por Aranjuez, esta vez andando porque está muy cerquita del camping.



El día 10 nos fuimos al parque Warner. ¡Toda una experiencia!

A mis amos les encanta los parques temáticos, su favorito es Port Aventura, pero cuando van no me pueden llevar porque todo lo que saben de su servicio de guardería de mascotas es negativo, y me toca quedarme en casa. En la Warner es diferente porque habían leído muy buenas opiniones, así que probamos, si no nos gustaba pues nos iríamos más pronto.

Tras comprar las entradas, pasamos como todo el mundo dentro del parque y la gente me miraba y preguntaba que a dónde iba la perra más guapa de todo Madrid. Una vez dentro, en consigna, mis amos pagaron 8€ y nos llevaron a donde estaban las jaulas. Me pusieron agua y dejaron mi correa colgada en la puerta. Hay poquitas jaulas, pero son grandes y están a la sombra, en un sitio ventilado y con poco ruido.


La chica se enamoró de mí porque me porto muy muy bien, y cuando mis amos iban a sacarme a pasear a la hora de la comida, les dijo que está encantada conmigo, aunque ella no estaba todo el tiempo allí sino que iba y venía para abrir a otros amos y perros.

El Domingo 11 nos fuimos a Toledo, aunque no madrugamos porque estaba lloviendo y estaba previsto que dejara de hacerlo a media mañana.


Mis amos ya habían estado en Toledo, pero yo no, así que me encantó conocer la ciudad. Al llegar dejamos el coche en un parking y almorzamos en la Plaza de Zocodover, donde compramos unas bolsitas para mi correa en un puestecito de una protectora de animales, así colaboramos y conocí perros nuevos.

Como allí tampoco me dejan entrar en los sitios, mi amo entró en el Alcázar y yo me quedé con mi ama paseando y aburriéndonos durante 3 largas horas.


Luego paseamos de nuevo con mi amo (yo le hacía de guía porque ya me había visto to-toledo) y comimos tarde en una terraza de un bar.



Para terminar el día, después de tanto pateo, estábamos tan cansados que me atreví a bajar por las escaleras mecánicas. Confieso que tuve miedo, no lo voy a negar, pero después de dos tramos ya era pan comido, es solo que acojona mucho ver los escalones moviéndose sin haber probado nunca antes. Al final nos vino bien porque nos ahorramos una buena caminata.


Y de vuelta al camping, a recoger y adelantar todo lo posible porque al día siguiente nos fuimos a ver el Palacio de Aranjuez por dentro, que era gratis. Pero no, tampoco me dejaban entrar, me tocó esperar en el coche un ratito. Me contaron mis amos que no les gustó mucho, menos mal que no pagaron. 

Y de vuelta a casa otra vez, deseando volver a viajar.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Brevísimo adelanto

Guau! No esperábamos estar tanto tiempo sin pasarnos por aquí! 

La verdad es que nos ha faltado tiempo y patas. Tendréis que disculparme, estoy ya mayorcita y cojeo bastante, me resulta doloroso sentarme al ordenador y teclear... Eso y que tengo un perrooooo...

Pero me quedan por contar aventuras para rato, así que para ir abriendo boca, os cuento que durante el curso 2015-2016 estuvimos en las siguientes ciudades: 

- Octubre: Aranjuez, Toledo y visita a la Warner.
- Fin de año: Málaga, Córdoba y Sevilla.
- Febrero: Volvemos a Oliva.
- Semana Santa: Salamanca.
- Mayo: Alcossebre.
- Agosto: Granizada en Alcalà de la Selva.

Tendré que resumir (eso que ganáis), pero entre siesta y siesta os voy contando!

sábado, 2 de abril de 2016

Sigo viajando

Sabemos que tenemos el blog un poco abandonado, pero estamos planeando reformas...

Mientras tanto, os dejo con algunas fotos de los últimos sitios donde me llevaron en 2015:

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Un lametón!

jueves, 27 de agosto de 2015

Una cena en París

Cada 5 de Enero, mis amos tienen una cita para celebrar que tal día como aquel, del año 2000, tuvieron su primera cita. No salen mucho, pero cada 5 de Enero eligen un restaurante al cual no irían el resto del año, y se van a cenar.

Solo una vez, en 2011, no eligieron restaurante, ni se pusieron guapos para ir a cenar, pero lo celebraron comiendo un bocata de tortilla en la habitación de un hotel... en París.


Fue casualidad. Mi ama se pasa la mitad de su existencia planeando viajes, buscando ofertas, soñando con mil destinos... Y en una de esas búsquedas encontró un vuelo barato a París, justo en la fecha de su aniversario. El vuelo, de dos personas, ida y vuelta a París, les costó 150€. Ryanair, sí, pero París.

A mí me tuvieron que dejar en casa, pero no por eso no voy a poder contar su viajecito, porque me lo han contado cientos de veces. Por cierto, si os lo preguntáis, cuando me dejan en casa, en mi ambiente, vienen mis tíos y/o mi abuela humana a sacarme a pasear y estar conmigo un buen rato, tardes enteras incluso, es como si se fueran a trabajar.

¿Os lo cuento?

Pues bien, empezaré contando que, para no molestar a nadie para llegar al aeropuerto, dejaron el coche aparcado en Manises, en una calle cercana al metro, y de allí cogieron el metro hasta el aeropuerto.

Ya sabéis cómo es ryanair, y en Enero, con el frío que hace, os podéis imaginar lo calentitos que iban mis amos. En la maleta llevaban lo justo para no tener problemas de peso y medida, y puesto llevaban todo lo ponible: botas, leotardos, pantalones, camiseta térmica y todas las capas capaces de soportar, abrigo, gorro, bufanda, guantes... Se pasaron medio vuelo quitándose ropa. Pero valió la pena porque antes de embarcar pasaron las azafatas a pesar y medir las maletas en su cacharrito con ruedas.

A las 19:15h salió el avión, y en cuestión de algo más de dos horas aterrizaban en Beauvais.

He de decir que mis amos no tienen ni idea de francés. "Tó" chulos ellos! Mi amo entiende algo si lo lee, pero hasta ahí. Y mi ama se aprendió cómo pedir agua en el restaurante y poco más.

Salieron del aeropuerto siguiendo a todo el mundo, no había pérdida, casi todos se dirigían al autobús. Al comprar los billetes, mi ama se dio cuenta de que era vergonzoso hablar allí en español, pero no tenía más opción. Eso y señas, pagar y pedir que te trague la tierra. Gracias.

Y viaje en bus hasta París. Lo tenían bien estudiado, o más bien mi ama era la que lo tenía todo estudiado. Al salir cogieron el metro en Porte Maillot, pero antes estuvieron peleando con la máquina porque querían coger los billetes para los 3 días, pero al final decidieron coger el normal y al día siguiente seguir peleando.

Querían ir a ver la Torre Eiffel antes de ir al hotel, celebrar así su aniversario, pero estaban tan cansados que decidieron ir al hotel a descansar. Transbordo en Bastille, y bajada en Bréguet-Sabin.

Aquí es cuando yo me troncho porque me los imagino cagados de miedo al verse en medio de la ciudad sin saber hacia donde dirigirse, en plena noche, lloviendo y con las maletas. Se resguardaron en un portal y más calmados consultaron el mapa, y porque lo tenían estudiado, decidieron probar suerte en dirección norte (aproximádamente). Y acertaron, menos mal.

El hotel era un Ibis, en la zona de la bastilla. Una habitación pequeña con un baño minúsculo, pero aseado. Por fin, se quitaron toda la ropa que llevaban encima y se comieron el bocata de tortilla!


La mañana siguiente despertaron bastante pronto, tenían pagado el desayuno tipo buffet (café de máquina, croissants, napolitanas,cereales, zumos, creppes, tortillas, fruta, pan, etc, etc…) y a las 9h estaban saliendo a la calle a descubrir París a la luz del día.

Volvían a llevar capas de ropa encima porque hacía mucho frío, y seguía lloviendo, por lo que al final acabaron comprando un impermeable y olvidándose del paraguas. 

Andaron tanto, tanto, tanto... que mejor que contarlo, os lo enseñaré:


1. Hotel Ibis Bastille Opera. Salieron del hotel y caminaron, pasando por...

2. Bastilla, hasta que se equivocaron y caminaron en dirección contraria, cogieron el metro y llegaron a...

3. Hotel de Ville. De ahí, andando a...

4. Notre-Dame. y luego al...

5. Louvre. Donde quisieron entrar a ver la pirámide invertida, pero sin entrada, y no pudieron por la cantidad de gente que había. Continuaron paseando por...

6. Jardines de Tulleries. Desde donde atisbaron por primera vez la Torre Eiffel, inconfundible. Pasearon hasta que vieron un...

7. Café, donde se tomaron un chocolate calentito y unos creppes a las 13h. No me preguntéis cómo lo pidieron porque ni ellos lo saben. Una vez recuperados, continuaron andado hasta la Plaza Concordia y de allí a...

8. Madelein. Foto. Foto. Y a...

9. Ópera. Uy, si ahí detrás está...

10. Galeries Lafayette. Mi ama necesitaba tiritas para los pies, ya tenía ampollas y rozaduras (llevaba calcetines de nieve, plantillas térmicas y botas de nieve de su hermana, de cuando se fue a Berlín, quizás lo cuente!). Y volvieron a Concordia para enfilar de principio a fin...

11. Champs Elysees. Mi amo quería ir a ver el Arco del Triunfo, y como en París los edificios y monumentos son tan gigantescos, pues lo veía todo cerca. Mi ama le decía: vamos a coger el metro que son un par de paradas. Y mi amo: Pero no ves que está ahí mismo? Mi ama miraba el mapa y decía: no, no, parece pero no... Pero como finalmente no cogieron la mobilis para ese día, mi amo quería ahorrarse el viaje, así que siguieron andando hasta que se encontraron un...

12. Quick. Eran las 17h y aun no habían comido, así que entraron a este restaurante de comida rápida del cual habían oído hablar. Lo gracioso vino para pedir la comida. Mi ama le dijo: español? y ella le dijo: no... francés, inglés, y alguno más. Mi ama dijo dudando: inglés? Y con el poco inglés que sabía (ahora ha mejorado un poco) pudieron pedir la comida. Comieron, se descalzaron, descansaron, fueron al wc, y cuando recuperaron fuerzas salieron de nuevo a la calle. Había anochecido, y les quedaba un buen tramo para llegar al...

13. Arco del Triunfo. Impresionante lo grande que es. Después de pasar por debajo, hacerse fotos y demás, cogieron el metro (ahora sí) hasta...

14. Trocadero. Desde aquí, mi ama hizo una foto con su cámara compacta, a pulso, de la Torre Eiffel, que tenemos colgada en el comedor de casa. Cansados, pero ya frente a la Torre Eiffel, pasearon hasta el río haciendo el tonto (no me preguntéis qué hicieron porque solo se ríen cuando lo cuentan, pero seguro que era todo fruto del cansancio). Les quedaba algo muy especial...

15. Crucero por el Sena. Llevaban idea de coger un barco en concreto porque hacían los comentarios en español, pero para eso tenían que ir algo más lejos, así que cogieron Les Vedettes, y se sorprendieron cuando escucharon los comentarios en español. Seguía lloviendo, no dejó de hacerlo en todo el día, y era de noche, pero aun así disfrutaron del paseo y aun les dio tiempo a ver la iluminación de la Torre Eiffel a las 19h en punto desde el barco. El trayecto duró una hora, dio la vuelta antes de llegar a la isla, y les dejó en el mismo sitio donde habían subido. Entonces se acercaron a...

16. Torre Eiffel. Tenían la visita pagada para el día siguiente, pero no quisieron desperdiciar la oportunidad de verla de noche y hacer unas fotos. De allí cogieron el RER y volvieron al...

1. Hotel. A ducharse y cambiarse antes de irse a cenar al...

17. Barrio Latino. Pero como se les había hecho muy tarde, solo encontraron abierto un McDonalds que cerró sus puertas cuando acababan de pedir. No les apetecía nada volver a comer comida rápida, no están acostumbrados y les pasó factura, pero no podían elegir. Después de cenar, dieron una vuelta por el barrio y por la Île de la Cité, y volvieron a coger el metro para volver al hotel. La sorpresa vino cuando en la estación de transbordo, les dijeron que tenían que salir porque la estación iba a cerrar, no pasaban más trenes. Tenían entendido que habían trenes hasta las 2h, pero no fue así, y por miedo a lo que les pudiera costar un taxi, caminaron unos 3km hasta el hotel, totalmente extenuados, y cayeron rendidos sobre la 1:30 de la madrugada. Según google maps, ese día hicieron unos 18km a pie.

Evidentemente, al tratarse de un viaje relámpago, una cena larga, no pudieron entrar a la mayoría de sitios, que solo vieron por fuera, pero a pesar de ello, del esfuerzo y del cansancio, no se arrepintieron y se enamoraron igualmente de una ciudad gris y lluviosa.


El día siguiente consiguieron abandonar el hotel a las 10h de la mañana, tras desayunar con malestar por la comida rápida, y habiendo dejado las maletas en las taquillas del hotel (3€/6horas).


1. Hotel. Cogieron el metro en Bréguet-Sabin, después de comprar la mobilis para que no se les hiciera tarde, transbordo para coger el RER y a...

2. Torre Eiffel. Tenían la entrada a las 11:30h, como llegaron con tiempo de sobra dieron un paseo por...

3. Champ de Mars. Paseo y vuelta a...

2. Torre Eiffel. Subieron sin hacer cola en la hora prevista. Las vistas son impresionantes. Cuando bajaron se fueron a comer a...

4. L'Auberge de Saint Severin. En el barrio latino. Un restaurante que les habían recomendado y donde comieron por 27€ los dos, comida de menú. Aquí fue donde, después de que mi amo pidiera "drinki" o "eau du grif", fue mi ama la que pidió "cagaf dó silvuplé" tal como le habían enseñado. Aquí comieron con una gata, Penélope, conocida en tripadvisor por ser asidua. A mis amos les hizo gracia y no les molestó, pero mi ama, alérgica a los gatos, salió con una buena congestión. Después de comer, volvieron a coger el metro (ese día sí aprovecharon el transporte público porque tenían menos horas para recorrer París), y se fueron a...

5. Montmartre. Muro de los Te quiero (Le mur des je t'aime). Una curiosidad que vale la pena contemplar. Pasearon por el barrio de camino a...

6. Sacre-Coeur. Cogieron el funicular. Tampoco entraron, pero las vistas, las famosas escaleras y el ambiente, aunque lluvioso, valió la pena. Se les acababa el tiempo, tenían que volver al...

1. Hotel. A por las maletas. Y con ellas, caminando, fueron hasta...

7. Place des Vosges. Una plaza con encanto. La última parada antes de coger el bus que les llevaría a Beauvais de vuelta a casa. Menos horas y más transporte, ese día solo andaron 6km.


A las 21:50h estaban en el avión. Agotadísimos y, de nuevo, abrigadísimos. Pero felices de haber vivido esa experiencia. La mejor cena de aniversario. Mi amo se despidió de París prometiendo que volvería con más calma y más días. Mi ama sigue creyéndoselo y se lo recuerda de vez en cuando.

Al llegar a Valencia, volvieron a por el coche a pie, ya que el metro no funcionaba a esas horas, pero por suerte no estaba lejos, y enseguida vinieron a casa a verme. Mejor no os cuento lo que parecían al día siguiente, y al otro, y unos días más tarde hasta que se recuperaron.

lunes, 24 de agosto de 2015

Atardecer en Playacan Gandía

Aunque no podemos considerarlo como un viaje porque la tenemos a menos de una hora de casa y la excursión dura apenas unas horas, tengo la necesidad de venir a contaros que ayer fuimos todos a la playa.


Con esta, creo que es la tercera vez que vamos a Playacan, en Gandía, la única playa para perros de la comunidad valenciana.

El año pasado fuimos un par de días entre semana, llegábamos a las 9, no había casi nadie, nos bañábamos, almorzábamos y en una hora o dos, nos íbamos a casa, donde me esperaba la ducha para quitarme toda la sal, que luego me pica todo.

Este año aun no habíamos podido ir. Queríamos ir por la mañana otra vez, pero como no podía ser, por la tarde, sin planearlo, cogimos cuatro trastos y para allá!

Llegamos a las 20h, al atardecer, y estaba lleno de perros con sus familias, se veía claramente que en la parte de playa que no es para perros apenas había gente, pero en la nuestra había bastante, y eso que ya se había ido mucha gente y pudimos aparcar sin problemas.


Esta vez no habían estacas, las otras veces las estaban poniendo cuando llegábamos, pero hoy no habían, no sabemos por qué. Además, vimos a muchísimos perros sueltos (la norma es que vayamos atados, cosa que me molesta mucho porque si no necesito correa para pasear, no entiendo que deba llevarla en mis momentos de ocio), a mí me llevaron con correa pero me la quitaron un rato para tomar el sol.

Lo primero que hicimos fue meternos en el mar. Ahí si que necesitan mis amos la correa, porque como soy una cagueta, me cuesta entrar, pero luego demuestro que soy muy buena nadadora y me encanta nadar con mis amos.

Nadamos los tres juntos, de amo en amo, o en brazos de mi amo, que me coge por la panxeta para que descanse pero no sé cómo parar mis patas. Aun así, si se despistan tiro para la orilla, pero enseguida me llaman y me toca dar media vuelta. Ayer no me llevé las pelotas para jugar, así que no alargamos mucho el baño.


Tras descansar un rato tomando el poco el sol que quedaba, y esperar a ver si me caía algo de la merienda-cena de mis amos, volvimos a bañarnos, pero al salir sí que hacía frío y nos fuimos directos al coche, que ya se estaba haciendo de noche.

Si a la ida iba todo el tiempo mirando por la ventanilla, a la vuelta ni me enteré, me quedé dormida al instante.

Bueno, y la llegada a casa como siempre: ducha, paseo, cama. He dormido taaaan agusto esta noche, que ni me he levantado para ir a saludar a mi amo cuando se iba a trabajar.

Nos encanta ir juntos a la playa, de hecho mis amos no van sin mí, y estoy segura de que si la tuvieramos más cerca iríamos más. Deberían haber más playas para perros, con el éxito que tiene Playacan, seguro que triunfan. 



sábado, 22 de agosto de 2015

Escapada V: Oliva, un poquito de playeo.

En verano huímos del calor. Siempre que podemos escaparnos de fin de semana, buscamos un destino lo más fresco posible, al menos por las noches. Además, buscamos montaña, no podemos evitarlo, nos encanta. Por eso, pensar en la playa en verano nos echa mucho para atrás, nos ahogamos solo de pensarlo. Pero no queríamos quedarnos sin probar la playa, y la verdad es que nos gustó mucho... pero en Octubre!

El último fin de semana de escapada de la temporada, fue el puente del 9 de Octubre.

Destino: Oliva (Valencia)
Precio camping: 16€/noche (ACSI)
Duración: 5 días (Del 8 al 12 de Octubre de 2014)



Salimos el día 8 por la tarde, después de trabajar, y llegamos sobre las 19h aproximadamente al Eurocamping de Oliva. Dudamos entre este camping y al Kiko Park, aunque hay muchos más, y finalmente nos decidimos por este, y menos mal porque fuimos a ver el Kiko Park y las parcelas son minúsculas, sin sombra, con suelo de peidrecitas, etc.. y no nos gustó.

Una vez colocada la caravana con la ayuda de unos vecinos muy majos que corrieron a ayudarnos en cuanto vieron que no llevábamos mover (aparatito muy útil que no tenemos el placer de poder permitirnos), y yo en mi puesto de mando, organicé el montaje del avance 1.2 (montaje 1.1). Era casi la primera vez y volví a convocar a los vecinos para que nos ayudaran. 

Si hay algo indiscutible en esto del camping, es que sueles encontrar gente majísima que te ayuda sin necesidad de pedirlo, y eso intentamos nosotros también si vemos que podrían necesitar ayuda.

Resumiendo, montábamos el avance porque era nuevo y queríamos ver que estaba completo y aprender a montarlo en una escapada que durara algo más de 2 días, que nos valiera la pena el esfuerzo. Acabamos tan cansados que nos planteamos si no valía la pena haber elegido el cerramiento del toldo (que acabamos comprando este año), porque antes pensábamos que para 1 semana sí lo montaríamos, pero decidimos que deberían ser 15 días por lo menos.

Finalmente, y con el calor que hacía, lo dejamos a medias y al día siguiente lo dejamos sin laterales ni frontal, a modo toldo. 

Cenamos tarde y luego dimos un paseo por la playa, que se estaba muy agusto.

La mañana siguiente, mi ama se despertó al amanecer, dió un salto y cuando me quise dar cuenta se había puesto un polar, había cogido la cámara y me llevaba con ella a la playa a hacer fotos. Es la única vez que la he visto hacer algo, lo que sea, antes de lavarse la cara y los dientes. ¡Hasta le dió igual ir en pijama a la playa! 

Y yo encantada! Se estaba más requetebien... y era todo tan bonito...

Después de comer también fuimos a la playa pero a nadar, primero en el río y luego en el mar. No quería mojarme, pero me lo pasé pipa.

Y otra vez al atardecer a pasear...

No es una playa autorizada para perros, pero era Octubre y habían muchos perros del camping con sus amos, nadie se queja y todos recogen sus cacas.

Como no nos cansábamos de playa, porque la teníamos a unos pasos, al día siguiente nos plantamos en la playa a las 6:30h, demasiado pronto, pero mi ama no quería perdérselo y como se había despertado cuando mi amo se fue a trabajar (estamos suficientemente cerca como para ir un día de los 5) no quería dormirse de nuevo, así que cruzamos el río, montamos la silla, el trípode y la cámara y a esperar.  A las 7h empezó a llegar gente, y para cuando empezó a asomar el sol ya había mucha gente con cámaras y con perros. Mi ama hizo montones de fotos y disfrutó muchísimo.


Cuando nos cansamos, recogimos y nos fuimos. Teníamos las 6 patas heladas, en cuanto llegamos a la caravana mi ama enchufó el calefactor hacia nosotras y nos dimos cuenta del frío que teníamos.

Y básicamente, así fueron los días siguientes, pero sin más madrugones. Playa, paseos, barbacoa, más playa... Olía a mar y a mariscada... 


viernes, 21 de agosto de 2015

Escapada IV: Bronchales

Destino: Bronchales (Teruel)
Precio camping: 16€/noche (ACSI)
Duración: Fin de semana largo, del 5 al 8 de Septiembre de 2014.

Salimos el día 5 por la noche. Unos días antes mi amo tuvo un pequeño accidente laboral y no sabíamos si podríamos ir, pero finalmente decidimos salir aunque fuera tarde. Hicimos noche en Barracas, llevábamos unos bocatas para cenar, y para desayunar fuimos al bar, de esta forma no teníamos que hacer nada en la caravana.

Al camping llegamos a las 10:30h y en un rato teníamos cada cosa en su sitio y estábamos bajando al pueblo por una senda de la montaña. Había mercado y aprovechamos para hacer la compra. El resto del día lo pasamos descansando, sobre todo mi amo, que se pega unas siestorras en la caravana...!


Si habéis leído mis anteriores entradas, os imaginaréis qué cenamos los dos días de camping. Y es que a mi amo le encanta torrar y probar la carne del sitio donde vamos. El primer día coincidimos con gente de Valencia, y dió la casualidad de que teníamos amigos en común.

Queríamos descansar, pero somos incapaces de quedarnos en el camping sin salir para nada. Una mañana fuimos a Albarracín, ya habíamos ido una vez de pasada pero no pudimos ver mucho porque teníamos prisa, entonces no vimos qué era lo que todo el mundo dice que es tan bonito, así que le dimos una segunda oportunidad. La verdad es que no era lo que esperábamos, o es que esperábamos mucho, pero si nos dan a elegir entre Albarracín y la comarca de Matarraña (por poner un ejemplo de otros pueblos de Teruel que hemos visitado), desde luego nos quedamos con Matarraña sin ninguna duda.

Ya que estábamos por allí, visitamos el camping de Albarracín, que también está en ACSI, pero no nos gustó nada, es pequeño, sin sombras y feo, pero eso sí, los baños son espectaculares, amplios, nuevos, limpios y cuidados.

Otra excursión que hicimos fue a la Fuente del canto, cerca del camping, pero no sé qué esperábamos, es un sitio donde va la gente a pasar el día, pero no hay mucho que ver. Seguimos la carretera y vimos Orihuela del Tremedal, subimos al santuario y pasamos por el río de piedras, muy curioso.

La última excursión la hicimos el último día por la mañana, fuimos a la Cascada de Calomarde, un rincón bonito donde almorzamos unos bocatas e hicimos algunas fotos.

Lo malo que tiene la zona es que no hay gasolineras, después de ver la cascada tuvimos que ir hasta Albarracín para poner gasóleo al coche porque de lo contrario no hubiéramos llegado con la caravana.

En cuanto al clima, durante el día hacía calor y por la noche refrescaba, pero no tanto como en Virgen de la Vega. La segunda noche nos llovió, y descubrimos que en el toldo se acumulaba más agua de la que parecía, si no que le pregunten a mi ama, que se le ocurrió bajar una pata para vaciarlo y acabó empapada de arriba a abajo.


Por cierto, desde que mi ama pega las toallas al suelo, ya no la despierto tanto, además ya estoy acostumbrada y no me paseo tanto por las noches, pero a mi ama se le ocurrió comprar en los chinos una especie de esterilla de espuma (se ve en una foto de las últimas vacaciones de 2015, ahí fue donde lo estrené) y estamos encantados con la solución, pero aun usamos las toallas en 2 escapadas más.

Como siempre, salimos del camping después de comer (siempre pidiendo permiso, solo en una ocasión tuvimos problema) y llegamos a casa a media tarde. Nos gustó, pero nos pilla un pelín lejos para ir de fin de semana.